miércoles, 8 de julio de 2009

A MENUDO ME RECUERDAS A MÍ

A menudo me recuerdas a alguien
tu sonrisa la imagino sin miedo.

Invadido por la ausencia
me devora la impaciencia
me pregunto si algún día te veré.

Ya sé todo de tu vida,
y sin embargo,
no conozco ni un detalle de tí.


Pediré a la luna que cuide de tu sonrisa
cada anochecer, lentamente, sin prisa.

Le contaré al sol que guarde tu rostro
y tu cuerpo tan fuerte, tan duro.

Entraste en mi vida sin anunciarte,
cerré los ojos y pude verte en cada sueño,
en cada respiración, en cada pensamiento.

A menudo me recuerdas a mí.


Te espero cada tarde,
sentada en una esperanza vana.

Vuelven a mí tus ojos atravesando
entero mi cuerpo.
Y es que tú eres lo que más quiero.

Hablaba de divino castigo
y la vergüenza al qué dirán.

La ignorancia de los demás.

Me gusta verte reír en tardes de invierno
cuando el frío azota los cristales de tus ojos.

Me gusta tu pelo despeinado en tu cuello,
tu ancha espalda i tu caminar.

Adoro tu sonrisa, cada tarde, cada día;
tus verdes ojos que curiosos miran.

Tu voz me lleva a otros paisajes,
a un mundo donde solo cabemos tú y yo, diferente.

Tus enfados, tus risas, tus bromas.
Tu brazos grandes, tus manos gruesas.

Cuando escuchas, cuando hablas,
cuando ríes, cuando andas.

Todo en tí es espcial,
porque és a tí a quien yo más quiero.

He mojado los días con tu color
verde azulado, como este cielo que mira.

Te espero las noches con luna,
los días de sol y lluvia,
espero paciente que llegue el día
en que sin miedo pueda decirte
que nunca nadie tendría
regazo más grande para acunar tu suerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario